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Archivos Mensuales: junio 2012

Lo que cuesta la campaña presidencial

El organismo electoral recibirá informes mensuales de los comandos durante esta campaña


Carlos Subero Ruiz

El viernes 22 de junio venció el plazo para que los comandos y partidos políticos participantes en la campaña electoral presenten el nombre de su director de Finanzas y los libros contables para ser sellados y foliados en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Informarán acerca de sus ingresos y gastos durante los tres meses de campaña electoral oficial.
Percibo un avance institucional en el CNE ya que en esta oportunidad los comandos deberán rendir un informen mensual sobre el asunto. De manera que, aunque no se lo informen al soberano elector, el CNE sí sabrá cuánto gastaron y de dónde sacaron los fondos.
O por lo menos lo que dice cada cual.
Lo que informaré de inmediato son datos oficiales del CNE, provenienteshh de una petición formal de información pública al organismo electoral. Es sobre cuánto han costado las campañas electorales regionales de 2008 y el referendo por la enmienda de 2009. (Sobre antes de 2008 no dan información por no estar automatizada).
Según lo que declararon los participantes en sus rendiciones de cuenta, la totalización arrojó para las elecciones de gobernadores y alcaldes (2008) un gasto de 18 millones 775 mil 332 bolívares con 32 céntimos. La ley me obliga a usar sólo el cambio oficial para calcular el gasto en dólares (para ese entonces 2,15 Bs/$). Éste fue entonces $ 8 millones 732 mil 712 con 71 céntimos.
Asimismo, la totalización de las rendiciones de cuenta presentadas por los participantes por el Sí y el No en el referendo de 2009 arrojó un gasto de 16 millones 231 mil 908 bolívares con 21 céntimos. Llevado a dólar oficial (2,15) para la fecha serían $ 7 millones 549 mil 724 con 74 céntimos.
Trataré de demostrar ahora que la competencia por la Presidencia de la República requiere de un gasto mucho mayor. Me baso en la historia del gasto electoral en las campañas venezolanas.
Se pueden encontrar referencias oficiales en el pasado. Como se recordará, en los tiempos del Consejo Supremo Electoral (CSE), las campañas eran financiadas con dineros públicos y privados, es decir financiamiento mixto y el CSE se encargaba de aportar recursos a los partidos mayoritarios. En el libro Los Dineros de la Política escrito por el politólogo Ángel Álvarez como trabajo de ascenso se informa que en las nacionales de 1983 el presidente del CSE, Carlos Delgado Chapellín declaró que se presupuestaron Bs 124 millones para el aporte del Estado a los partidos. La cifra fue reducida posteriormente en 10%, dice Álvarez, quien termina calculando dicho aporte en 13 millones de dólares. Casi todo para AD y Copei y un poco al MAS.
Es decir fueron 13 millones de dólares solamente en el aporte del Estado, sin contar las recaudaciones desde sectores privados que realizaron los comandos.
Para aquella campaña, según anunció Guillermo Betancourt, director publicitario de la candidatura de Rafael Caldera, el gasto por ese concepto sería entre $ 4 y $ 5 millones de dólares. Por su parte, Leopoldo Sucre Figarella, jefe del comando de Jaime Lusinchi, calculó sus gastos electorales en unos $ 10 millones.
Pero éstas son cifras de gastos de hace casi 3 décadas.
En 1983, el asesor electoral David Garth afirmó que la campaña de 1978 había costado Bs 200 millones, equivalentes a $ 47 millones. La revista Newsweek lo calculó en Bs 500 millones ($ 116 millones). En todo caso, los partidos no rendían cuentas entonces. AD se vio obligado a divulgar unas cifras debido a escándalos sobre su excesivo gasto en asesores electorales. Informó en 1978 que Clifton White y Joe Napolitan habían cobrado $ 100 mil por su contratación.
Por un escándalo en España en junio de 2002, se supo en Venezuela que un solo banco extranjero financista de la campaña de Chávez había aportado 1,5 millones de dólares. Eso por el lado de los ingresos. Hay también por el lado de los gastos.
Hoy hay más electores a quienes es necesario llegar y hay nuevos medios de comunicación en el mercado, lo que encarece las campañas.
¿Cuánto cobrará hoy un JJ Rendón, gurú en la asesoría electoral latinoamericana? ¿Informará el CNE durante esta campaña a cuánto asciende el gasto mensual de los comandos? ¿Dará nombres de los financistas, como ocurre en Colombia?

Este artículo fue publicado por El Mundo, Economía y Negocios en su edición de viernes 22 de junio.

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Publicado por en 25 junio 2012 en eleciones, politica

 

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Los médicos en elecciones

Los médicos en elecciones

El nivel de la información dada al público en los casos de Chávez y Dilma no es comparable


Carlos Subero

No soy oncólogo. Sólo pretendo describir hoy situaciones sobre la salud de Chávez que tienen que ver con la comunicación política, aprovechando el hecho cierto de que no es la primera vez que en Latinoamérica se lanza a la presidencia un candidato que sufre de cáncer.
E incluso ha ganado.
Lo hizo Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, quien salió triunfante el 31 de octubre de 2010 en la segunda vuelta electoral de Brasil derrotando a José Serra.
Hay algunas coincidencias y diferencias con el caso de Chávez.
Dilma comenzó a tratarse de cáncer linfático en abril de 2009, es decir un año y medio antes de su triunfo definitivo. Terminó su tratamiento en septiembre de 2009. Un año antes de la primera vuelta electoral.
Fue a la contienda aparentemente recuperada. No se reportó recaída alguna.
Ocurrió que en uno de los debates en línea de Folha en que participó la candidata, una periodista le preguntó acerca de su estado de salud. Ella respondió que estaba bien, pero horas después se hizo los exámenes. La pregunta hizo reflexionar al comando sobre que el asunto podría salir más adelante en la campaña. Se decidió entonces liberar las notas médicas a través de una declaración del jefe de su equipo médico, cardiólogo Roberto Kalil, quien dijo que estaba en condición “excelente”. Eso se publicó el 20 de agosto de 2010, menos de dos meses antes de la votación.
El periódico fue más audaz después. Se dirigió a ambos candidatos que pasaron a la segunda vuelta para que le enviaran los resultados de los estudios acerca de su salud. José Serra lo hizo. Dilma no, pero autorizó al cardiólogo Roberto Kalil a que fuera entrevistado sobre el particular otra vez. Con lujo de detalles, el periódico publico datos sobre la salud de los contendientes el 29 de octubre de 2010, dos días antes de las votaciones finales. Kalil habló de un cuadro de diverticulitis aguda de Dilma mientras el informe de Serra hablaba de la necesidad de elevar su colesterol bueno.

No hubo notas de tono cruel sobre la salud de Dilma. Trato de resaltar que ha habido más información oficial en el caso de Dilma Rousseff que en el caso Chávez. Pero hay otro detalle interesante: Dilma no tiene los enemigos políticos en Brasil ni en el mundo que, sea por lo que fuere, poseen Chávez y la Revolución Bolivariana.
Un punto central en el debate público sobre la salud de Chávez en estos momentos es el dilema que me comentó la politóloga Margarita López Maya: no es lo mismo votar por un presidente que se está recuperando que por uno que se está muriendo.
Intuyo entonces que si el elector percibe que Chávez se está muriendo (como lo sugirió el titular de un reciente reportaje de ABC de España) pues podría dejar de apoyarlo con su intención de voto que hasta hoy le hacen encabezar las encuestas.
Este dilema está influyendo drásticamente en el tipo de debate público que se nota sobre el estado de salud de Chávez. Lo que quiero decir es que ese asunto se ha convertido en la Venezuela de hoy en tema de propaganda electoral, y por ende de dudosa calidad netamente informativa.
Y ocurre de bando y bando.
Folha dice que de acuerdo a los protocolos médicos, sólo se puede hablar de cura cuando el paciente no tiene enfermedad activa durante más de cinco años.
Después de su tratamiento de quimioterapia el año pasado, Chávez dejó ver que estaba curado.
El tiempo demostró que no era así.
Desde el proceso de radioterapia, a Chávez se le ha visto menos activo. A la espera de julio, cuando deberá comenzar la campaña electoral oficial. Restan 120 días para las votaciones.
Creo que el nivel de empuje que Chávez dará a sus 3 meses de campaña, sólo lo sabe hoy Dios. Sus asesores estarán pensando en lo que puede hacer el candidato desde julio y hasta dónde es necesario hacer. Las cosas están de tal manera que los médicos van a formar parte vital del comando nacional de campaña Carabobo. A diferencia del caso Rousseff, Chávez deberá entrar en campaña apenas a dos meses de haber salido del tratamiento.

Este artículo fue publicado en El Mundo Economía y Negocios, el viernes 8 de junio

 
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Publicado por en 8 junio 2012 en eleciones, eleciones, politica