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Archivos Mensuales: abril 2009

Por que me retiré de la reunión del CNP-Caracas

Vivimos en lo que Samuel Huntington llama “la sociedad pretoriana”, aquella en la que sus miembros no reconocen a sus dirigentes políticos como valederos intermediarios del poder, y por ello participan directamente en la politica. Así, escribe Huntington, los estudiantes montan barricadas, los empresarios corrompen, los sindicalistas van a la huelga, los curas arengan desde los púlpitos.

Y los militares, !ay los militares!.  Dan golpes.

 Me vino a la memoria esa sentencia del recièn fallecido politólogo norteamericano cuando el pasado jueves 23 fui convocado a una asamblea de periodistas de la seccional Caracas a la que pertenezco. Era un encuentro en el que me interesé porque se discutiría acerca de los problemas que existen en el gremio por actitudes y ataques contra el ejercicio del periodismo de parte del Gobierno de Chávez e instituciones del Estado.
 Fue agradable encontrar a los colegas que hacía tiempo no veía, lo cual era muy de esperar en una reunión de periodistas. Pero la primera sorpresa fue el inesperado anuncio de que un joven dirigente estudiantil de apellido Smolansky, quien está de cabeza metido en política, se dirigiría a la audiencia gremial. Tal intervención, que no estaba prevista en la convocatoria, rompía un poco el ambiente del encuentro y estaba fuera de su lugar.
 Sin embargo, debo confesar que hubo aplausos ante el anuncio, lo cual hizo, curiosamente, que el que se sintiera fuera de lugar fue el que escribe.
 En los 28 años de carrera dentro del reporterismo político jamás he aplaudido a una fuente de la que debo recibir y luego dar información. Sencillamente, ésa no es actitud de un periodista imparcial.
 Los aplausos corresponden a otros.
 No a quienes pretendemos ser legítimos intermediarios en el flujo de informaciòn. Y no es nada contra el joven Smolansky. Si por cosas extrañas hubieran coleado a un chavista, quien seguramente se habría llevado su barra aplaudidora, también me hubiera sentido igual.

Lo otro que llamo mi atención fue el hecho seguido que, de entrada, el secretario general, Roger Santodomingo, anunciara que un organismo gremial superior había analizado la situaciòn del ejercicio del periodismo y había decidido que “la revolución no es democracia”.

 La aseveración no puede dejar de ser estrictamente política -nunca gremial- y convoco a los expertos semánticos a que me refuten.
Sin embargo, admito que en los términos de la convocatoria sí existía el aviso de que la cosa podía venir por ese lado. Pero yo no lo elegí a él para que me instruyera sobre asuntos políticos, que yo sé bien como formármelos.
 Por lo demás, el directivo anunció que ellos ya habían discutido el asunto con esa conclusión y que, luego de esto, querían escuchar a la base.

 Sólo cabe preguntarnos si nosotros no estaremos haciendo con esto lo que con mucha frecuencia nos atrevemos a criticar a nuestros políticos.  

 No les puedo contar sobre el encuentro porque decidí retirarme, más por lo de Smolansky que por lo de Santodomingo.
 Pero no fue vana mi breve asistencia.

Me reiteró con vívidos ejemplos las razones por las que Samuel Huntington se fue a la tumba siendo reconocido como el mejor politólogo del mundo.

 
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Publicado por en 24 abril 2009 en Uncategorized

 

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