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Los médicos en elecciones

08 Jun
Los médicos en elecciones

El nivel de la información dada al público en los casos de Chávez y Dilma no es comparable


Carlos Subero

No soy oncólogo. Sólo pretendo describir hoy situaciones sobre la salud de Chávez que tienen que ver con la comunicación política, aprovechando el hecho cierto de que no es la primera vez que en Latinoamérica se lanza a la presidencia un candidato que sufre de cáncer.
E incluso ha ganado.
Lo hizo Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, quien salió triunfante el 31 de octubre de 2010 en la segunda vuelta electoral de Brasil derrotando a José Serra.
Hay algunas coincidencias y diferencias con el caso de Chávez.
Dilma comenzó a tratarse de cáncer linfático en abril de 2009, es decir un año y medio antes de su triunfo definitivo. Terminó su tratamiento en septiembre de 2009. Un año antes de la primera vuelta electoral.
Fue a la contienda aparentemente recuperada. No se reportó recaída alguna.
Ocurrió que en uno de los debates en línea de Folha en que participó la candidata, una periodista le preguntó acerca de su estado de salud. Ella respondió que estaba bien, pero horas después se hizo los exámenes. La pregunta hizo reflexionar al comando sobre que el asunto podría salir más adelante en la campaña. Se decidió entonces liberar las notas médicas a través de una declaración del jefe de su equipo médico, cardiólogo Roberto Kalil, quien dijo que estaba en condición “excelente”. Eso se publicó el 20 de agosto de 2010, menos de dos meses antes de la votación.
El periódico fue más audaz después. Se dirigió a ambos candidatos que pasaron a la segunda vuelta para que le enviaran los resultados de los estudios acerca de su salud. José Serra lo hizo. Dilma no, pero autorizó al cardiólogo Roberto Kalil a que fuera entrevistado sobre el particular otra vez. Con lujo de detalles, el periódico publico datos sobre la salud de los contendientes el 29 de octubre de 2010, dos días antes de las votaciones finales. Kalil habló de un cuadro de diverticulitis aguda de Dilma mientras el informe de Serra hablaba de la necesidad de elevar su colesterol bueno.

No hubo notas de tono cruel sobre la salud de Dilma. Trato de resaltar que ha habido más información oficial en el caso de Dilma Rousseff que en el caso Chávez. Pero hay otro detalle interesante: Dilma no tiene los enemigos políticos en Brasil ni en el mundo que, sea por lo que fuere, poseen Chávez y la Revolución Bolivariana.
Un punto central en el debate público sobre la salud de Chávez en estos momentos es el dilema que me comentó la politóloga Margarita López Maya: no es lo mismo votar por un presidente que se está recuperando que por uno que se está muriendo.
Intuyo entonces que si el elector percibe que Chávez se está muriendo (como lo sugirió el titular de un reciente reportaje de ABC de España) pues podría dejar de apoyarlo con su intención de voto que hasta hoy le hacen encabezar las encuestas.
Este dilema está influyendo drásticamente en el tipo de debate público que se nota sobre el estado de salud de Chávez. Lo que quiero decir es que ese asunto se ha convertido en la Venezuela de hoy en tema de propaganda electoral, y por ende de dudosa calidad netamente informativa.
Y ocurre de bando y bando.
Folha dice que de acuerdo a los protocolos médicos, sólo se puede hablar de cura cuando el paciente no tiene enfermedad activa durante más de cinco años.
Después de su tratamiento de quimioterapia el año pasado, Chávez dejó ver que estaba curado.
El tiempo demostró que no era así.
Desde el proceso de radioterapia, a Chávez se le ha visto menos activo. A la espera de julio, cuando deberá comenzar la campaña electoral oficial. Restan 120 días para las votaciones.
Creo que el nivel de empuje que Chávez dará a sus 3 meses de campaña, sólo lo sabe hoy Dios. Sus asesores estarán pensando en lo que puede hacer el candidato desde julio y hasta dónde es necesario hacer. Las cosas están de tal manera que los médicos van a formar parte vital del comando nacional de campaña Carabobo. A diferencia del caso Rousseff, Chávez deberá entrar en campaña apenas a dos meses de haber salido del tratamiento.

Este artículo fue publicado en El Mundo Economía y Negocios, el viernes 8 de junio

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Publicado por en 8 junio 2012 en eleciones, eleciones, politica

 

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