RSS

26-S: un estado de minorías electorales

03 Oct

La conversión de los votos en cargos a veces trae polémicas sobre el sistema electoral

Razones constitucionales y legales determinan la desproporción entre votos y cargos

Para determinar la mayoría no se puede jugar futbol con las reglas del beísbol

 

Carlos Subero

Foto: News FlashJC

Los comicios legislativos del pasado domingo trajeron algunas novedades.

Desde el punto de vista electoral, el resultado de los votos del 26-S ha arrojado un estado de minorías políticas en Venezuela. Ningún partido o siquiera alianza de partidos pudo obtener más de 50% de los votos válidos.

Eso hace más de una década que no ocurría en el país.

Después de 1998, en elecciones con tarjeta de partidos, siempre un bando obtenía la mitad más uno de los votos válidos en comicios presidenciales, de gobernadores o de concejales. Pero esto no ocurrió el domingo, cuando ninguno arribó a más de 50% de los votos válidos, ni siquiera el Psuv.
Siempre el bando del chavismo había podido lograr la mayoría absoluta de votos.  Ahora sólo fue la alianza más votada, de mayoría relativa o la primera minoría electoral.
El tipo de sistema de partidos que es producto de esta votación no es bipartidista ni multipartidista. Se ratificó el sistema de partido dominante, el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), aunque ya no deba hablarse de partido hegemónico.

Obtiene una votación cercana a 47%, frente a otras decenas de partidos que no ha llegado ninguno a superar el umbral de 10%. Son 5,3 millones de votos válidos contados según la tarjeta para elegir el Parlatino.

La alianza opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) quedó muy cerca: 45% de voto válido, apenas a 1,7 puntos porcentuales del ganador.

Para la oposición, destacan tres agrupaciones que tienen cifras cercanas al millón de votos, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y AD.

Se ha producido un hecho dispar: El partido dominante (Psuv) ha obtenido menos sufragios válidos que su anunciada nómina de militantes de 7 millones de ciudadanos. Para los tres partidos de oposición mencionados la votación les representa probablemente un caudal superior a su nómina actual.

Como ocurre la mayoría de las veces con los sistemas electorales, el que saca más votos obtiene más cargos. Esto ha hecho que la alianza Psuv-PCV y otros haya logrado una clara mayoría de 60%, 98 de los 165 cargos disputados de la Asamblea Nacional, aunque debido al sistema electoral aplicado, la proporción de cargos es mayor que la de votación.

El partido de gobierno ha ratificado que es mayoría electoral en las zonas rurales y también en los barrios populares de muchos de los estados urbanos. Pero los datos muestran que ha perdido fuerza en ambas partes en favor de la MUD.

Estabilidad política.

En el resultado electoral tanto en la distribución de votos como en la adjudicación de cargos de la AN no hay nada que haga prever que el sistema político pueda caer en la inestabilidad. Si la inestabilidad le viene al Gobierno será por otras causas, no debido a las elecciones.

La correlación de fuerzas de los bandos en la AN a partir del 5 de enero próximo será muy similar a la que privó en el Parlamento en el año 2000 y hasta 2005. Entonces, el partido de gobierno, MVR, contaba con su fracción de 92 de los 165 diputados (56%), y dictaba la pauta.

De manera que las condiciones están dadas para que exista un mayor nivel de discusión en el Parlamento, y la obligada negociación para algunos casos puntuales como aprobación de leyes orgánicas y nombramiento de los miembros del Poder Ciudadano, Fiscal, Contralor y Defensor del Pueblo.

Es un escenario distinto al actual, pero no desconocido. Se pondrá a prueba la eficiencia de los parlamentarios de oposición para, de alguna manera, hacer valer su presencia con negociación, y lograr su cometido que la Asamblea controle más a la administración.

Incluso se encontrarán algunos diputados de aquella Asamblea: Cilia Flores, Victoria Mata o Elvis Amoroso, del Psuv, con Julio Borges, Andrés Velásquez o Alfonso Marquina, de la MUD. De bando y bando hay parlamentarios experimentados.

Un bando cumplió su aspiración

Tomando en cuenta el sistema electoral y las encuestas, los bandos se plantearon unas expectativas en obtención de votos y cargos en la AN, con la propuesta que cada cual hizo antes de las elecciones.

A pesar de sus 98 diputados, el resultado fue negativo para el Psuv y positivo para la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Esta logró romper la aspiración de su adversario de lograr un mínimo de 110 diputados, y se alzo con 65 curules, que le confirmaron uno de sus mejores escenarios para estos comicios.

Este panorama se tiene fundamentalmente debido a la pérdida de votos válidos a nivel general para el Psuv, y muy destacable en sus bastiones rurales como Cojedes, Portuguesa, Sucre, Delta Amacuro y Trujillo. En esas entidades, el Psuv solía doblar en votos a sus adversarios, y por ende era de esperar que obtuviera los dos diputados lista de cada uno de esos estados.

Pero eso sólo lo pudo lograr en el Delta. Es decir, en sólo esos estados la MUD logró arrancarle 4 diputados lista a la alianza oficialista.

¿Quién es mayoría?

No hay mayoría electoral como consecuencia de los resultados.

Hay una mayoría parlamentaria clara del Psuv y aliados en cargos de la Asamblea Nacional.
Sin embargo, se habla sobre que la oposición habría sido mayoría.

En las democracias parlamentarias europeas, el partido que busca el poder  va a los comicios sin alianzas y hace los acuerdos sólo después de las votaciones, cuando sabe cuántos cargos ganó. En ese momento, consciente de su mucho o poco poder obtenido en cargos al Parlamento, va a negociar con sus adversarios electorales. Si tiene condiciones o disposición política podrá hacer mayoría o formar parte de ella, y hacer gobierno. Si no, permanece en la oposición hasta la siguiente elección. Pero a veces ocurre que ningún bando obtiene la mayoría absoluta de cargos en el Parlamento. Entonces, las negociaciones en el Parlamento son obligadas, para poder lograr una mayoría y formar el gobierno con un nuevo Primer Ministro. Han habido casos en que las negociaciones se dan pero son un fracaso. Entonces, el Presidente, el Rey o el organismo al que competa declara cesante al Parlamento y ordena nuevas elecciones.

Pero en la mayoría de las democracias latinoamericanas, los acuerdos partidistas se hacen siempre antes de las votaciones. La MUD agrupó a una veintena de partidos y le presentó una propuesta a los electores para el 26-S. El Psuv también logró sus acuerdos con otros partidos afines. Lo mismo el PPT.

Y todos se contaron regional y nacionalmente con el resultado ya referido.

Por eso, resulta impropio decir ahora, después de las votaciones, que “estos votos que no obtuvo mi principal adversario también son míos, por eso tengo 52%, y el sistema electoral ha debido darme 52% de los diputados de la Asamblea”.
Eso sólo es una formulación sobre lo que pudo ser pero no fue, y que no tiene base en la Constitución ni en cultura política venezolana. No se puede jugar al fútbol con las reglas del béisbol.

Pero queda la legítima pregunta: ¿quién entonces es mayoría?

De las elecciones del 26-S ninguno obtuvo la mayoría de votos válidos.

No se dio en Venezuela un caso comparable al de Bush-2000, porque el domingo 26 el que obtuvo más votos obtuvo también más cargos.

Sin embargo, las críticas a los sistemas electorales son válidas, y ocurren en muchos países. Aquí se produjo una desproporción entre votos y cargos obtenidos que pone de relieve otra vez la discusión sobre el sistema electoral.

La causas de la desproporción

El debate esencial sobre los sistemas electorales en el mundo se basa en la dicotomía proporcional o de mayorías.
Este mismo año, las elecciones en Gran Bretaña arrojaron una inusual alianza para formar Gobierno entre los conservadores Tories (uno de los bandos del tradicional bipartidismo británico) y un partido socialdemócrata tercerista. Una de las condiciones para formar ese nuevo Gobierno es que se reformara el centenario sistema electoral de mayorías. Los socialdemócratas se han quejado de lo mismo que hoy se queja el PPT-Lara (con 28% de votos lista no obtuvo cargos), la MUD-Caracas, (mayoría voto lista pero ganó sólo 30% de los diputados) y el Psuv-Anzoátegui (con 45% de votos lista obtuvo sólo 1 de los 6 cargos): “El sistema electoral nos perjudica”, alegan.
Son cosas de los sistemas electorales que se aplican en el mundo. La queja de la MUD es que el de Venezuela es proporcional y personalizado, pero que la proporcionalidad no se cumple.

Los cambios que mermaron el porcentaje de cargos proporcionales en los órganos parlamentarios se aprobaron y comenzaron a aplicar en Venezuela en los comicios del año 2000.

Para entonces el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) no dijo que eso fuera inconstitucional.

Para aquellas elecciones el porcentaje de cargos proporcionales se redujo de una cifra cercana a 50% a sólo 40%. Para las elecciones del domingo pasado, la Asamblea redujo más ese porcentaje a 30% proporcional frente a 70% personalizado.

Con la reforma electoral, se legalizó el efecto del uso de las llamadas morochas, lo que también merma la proporcionalidad.

Aunque no tenga que ver con la desproporción, es de destacar que paralelamente, el Psuv, consciente de que se ha mostrado mayoría en los barrios populares y minoría en las clases medias, presionó para aplicar un dibujo de los circuitos electorales de los estados populosos. Y se favoreció a la hora de convertir los votos en cargos para la AN. El CNE creó algunos circuitos de manera que la forma del conteo de los votos cumplía planteamientos del Psuv.

Esto se conoce como Gerrymandering y es una manipulación electoral inventada hace dos siglos en los Estados Unidos.

Y todavía se aplica allá aunque se trata de controlar con normas.

Pero la causa mayor de la desproporción entre porcentaje de votos y porcentaje de cargos obtenidos está en la Constitución de 1999, es decir no se introdujo particularmente para estas elecciones.

Consiste en que la cantidad de diputados que corresponde a un estado no viene dada sólo por su cantidad de población, sino que también elige 3 diputados adicionales por el sólo hecho de ser una entidad federal.

Esto hace que para elegir un diputado en el estado Zulia se requieran más votos que para elegir un diputado en Delta Amacuro.

Quiere decir que la Constitución establece la no proporción poblacional para determinar la cantidad de diputados que eligen los estados. Hay causas políticas para ello, como la protección de los estados menos poblados, que así reciben igual interés político de los dirigentes y gobernantes.

La interpretación es que, como el Psuv hoy domina en más estados, entonces, la medida le favorece. Pero, en todo caso, ello favorece hoy al Psuv, de la misma manera que una norma similar de la Constitución de 1961 favorecía al partido AD en la conformación del Senado.

Pero lo importante es que para un caso y para el otro, nada estaba escrito. Copei logró mermar con sus votos para el Senado ese poder estadal de AD en las entidades llaneras y orientales durante la llamada Cuarta República. Las normas del 26-S se aplicaron igual para todos.

Había que sacar los votos para poder obtener el cargo.

No hay escollo en la Ley Electoral que la MUD no hubiera podido revertir con votos.

La mayoría parlamentaria siempre tiende a favorecerse en las reglas electorales. Para evitar las quejas postcomiciales, lo ideal con los sistemas electorales es que se aprueben con el mayor consenso posible. Pero se sabe que el consenso político no es la característica que ha privado en los últimos años en el país.

Anuncios
 
10 comentarios

Publicado por en 3 octubre 2010 en Uncategorized

 

10 Respuestas a “26-S: un estado de minorías electorales

  1. Yosselyn

    3 octubre 2010 at 2:08 pm

    Muy interesante tu trabajo, Carlos. Me gustó mucho los ejemplos Europeo y estadounidense. Muy completo. Felicitaciones!

     
  2. Trina Patiño

    3 octubre 2010 at 8:42 pm

    Muy Bueno su articulo Sr. Subero, me permite tener una visión amplia y fundamentada del ultimo comicio electoral Venezolano. Sin embargo permitame hacerle 2 preguntas y un comentario:
    ¿Tener un estado de minorías electorales, como nombra su articulo, qué puede significar para el país, durante estos proximos años?
    De acuerdo a uno de sus últimos parrafos concluyo que es tonto discutir si el sistema electoral es bueno, justo y etc, -porque además de que si algo no me favorece siempre pensare que es malo, lo digo yo- y simplemente “hay que sacar votos para tener cargos” sus palabras textuales, entonces la discusión existente es ¿por la poca diferencia entre las fuerzas o por estrategías partidistas? ¿Proyección de imagen victoriosa que estimula a ambos bandos y principalmente a la gente de la MUD despues de muchas derrotas?
    Ahora un comentario, a lo largo de su articulo buscaba saber cual era su posición y le digo que me confundía, intentaba ubicarlo dentro de una de as fuerzas y se me hacía un poco difícil, a veces lo sentí pro oposición otras pro gobierno, hasta que comprendí y además le agradezco por ello, pues es lo que espero de un analista político, que usted estaba describiendo HECHOS y sobre estos análizo con bastante imparcialidad, porque no puedo decir objetividad dada su condición de ser humano. Esta conclusión me lleva a pensar que podría ser muy interesante que usted dicte catedra de como se logra escribir articulos que documenten a la gente con HECHOS y dejar el derecho a que los lectores saquen sus propias conclusiones.
    Muchas gracias por que su articulo me llevo a reflexionar sobre estos aspectos.

     
  3. Milagros Duran

    3 octubre 2010 at 11:48 pm

    Buen trabajo Carlitos. Yo destacaria que el sistema electoral venezolano se ha convertido en un “sistema perverso e inmoral”, que ha venido siendo modificado para beneficiar al chavismo. El sistema electoral de EE.UU tambien ha sido merecidamente criticado, pero hay que resaltar, que son reglas de juego escritas hace 200 anos, y no como en Venezuela, que el partido de gobierno las ha modificado para su propio beneficio. Es un sistema que debe ser corregdo para rescatar “el valor del voto” como instrumento de cambio politico en una sociedad. Saluditos!

     
  4. Gregorio Montiel Cupello

    4 octubre 2010 at 10:48 am

    Hola Carlos:

    Siempre he entendido y es lo que ha reflejado la prensa (El Nacional lo puso así y bien grande: MUD + PPT y PSUV + PCV…), que el 52% de los votos es la suma de los partidos que no están con Chávez. Tomándole la palabra a Aristóbulo que dijo que estas elecciones tenían rango presidencial, Chávez hubiera perdido.

    Saludos.

     
    • borisspasky

      4 octubre 2010 at 2:14 pm

      Dices “…estas elecciones tenían rango presidencial, Chávez hubiera perdido. ”
      No es así, Gregorio.
      Volvemos a hablar sobre supuestos. No me gusta porque cada cual tiende a poner las cosas según sus anhelos.
      Traté de dar algunas luces cuando referí como funcionan los sistemas políticos latinoamericanos, de manera que cada cual pueda asentar sus ilusiones sobre bases firmes.
      Según la Constitución, si las elecciones del domingo 26-S hubieran sido presidenciales, el CNE hubiera proclamado reelecto a Chávez con 48% de los votos válidos.

       
  5. Marianela Balbi

    4 octubre 2010 at 12:52 pm

    Querido Carlos: Con este trabajo demuestras una vez más la rigurosidad y la precisión con que abordas los temas y tu verdadera militancia por el peridismo de hechos, tan necesario en estos tiempos y tan incomprendido en un país ferozmente polarizado.
    No me quedó clara sólo una cifra, la del total de votos del Parlatino, que llamaron Voto Popular. Hablas de una diferencia de 1,7 a favor del PSUV y otras cifras dicen que 5.451.778 votaron contra el candidato del gobierno y 5.314.057 a favor, es decir 48% y 47% respectivamente.
    Otra cosa que sería interensatísimo conocer son las normas que están haciendo en EEUU para justamente ponerle límites a su propio monstruo electoral, que explicas muy bien en este trabajo.Ya comienzo a replicarlo entre tantos que aún no entienden las metodologías y las matemáticas electorales
    Un abrazo

     
    • borisspasky

      4 octubre 2010 at 2:09 pm

      Gracias Marianella. Me siento halagado!.
      Según cifras del CNE voto lista Parlatino: Alianza Psuv: 46,71%; Alianza MUD: 45,01%, esto implica que la diferencia: 1,7 puntos porcentuales.
      Las cifras que reportas sobre que habría una mayoría de votos válidos que no fueron depositados a favor de la lista del Psuv son ciertas. Creo que deben dar un poco más de 52%.
      Pero trato de explicar en el artículo que constitucionalmente eso no sirve de nada, como si podría servir en las democracias europeas, donde el sistema político permite que los acuerdos de gobierno se hagan después de las votaciones.
      Cuando ocurre que ningún bando obtiene la mayoría absoluta, se pueden hacer estos juegos matemáticos.
      Verdad es que que 52% “no votó” por la alianza Psuv.
      Pero también es verdad que 55% “no votó” por la MUD”.
      No me gusta hablar sobre estas cosas porque confunden.
      Sobre las medidas que se toman en Estados Unidos para impedir el gerrymandering se basan en que la construcción se hace con base al censo. Y sólo puede ser cambiada cada 10 años.

       
  6. Domingo Alberto Rangel M

    4 octubre 2010 at 4:50 pm

    Muy claro y completo tu trabajo Carlos, aparte de objetivo lo que lo hace aún más valioso en esta Venezuela llena de lugares comunes y opiniones tendenciosas.

    Gracias por incluirme en tu lista de envíos.

    Saludos.

    Domingo Alberto.

     
  7. Humberto Gonzalez

    9 octubre 2010 at 3:27 pm

    Aprecio la calidad de tu analisis ya que ayuda a entender lo que paso desde una perspectiva objetiva, lo cual como tu sabes no siempre es facil en politica. Ademas la expresion de “minorias electorales,” en mi opinion, describe con exactitud el cuadro poltico actual. Muchas gracias por compartir tus analisis.

     
  8. leonardo padilla

    13 octubre 2010 at 4:18 pm

    es un muy buen analisis,me permite concluir que hay mucho por hacer,el mandado no esta hecho y los actores en pugna deben mejorar su actuacion para lograr una mayoria,quien mejor actue,quien corrija mas y afine mejor la estrategia politica y su conducta,tendra mas posibilidades de exito.”el juego no se acaba hasta que termina”.vamos para un extraining.

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: